primeras portadas del libro aventuras de una peseta de camba

Julio Camba

Mis páginas mejores

Talento frente a la inestabilidad a nivel político

Camba regresó a La capital española en el primer mes del verano de 1918. Viajó a Galicia y Bilbao sus colaboraciones. En España, se sucedían los inestables gobiernos de Romanones, García Prieto, Maura y Apunte, mientras que varios soldados dejaban su historia en África. La crueldad anarquista y el tiempo de enfrentamiento popular que se respiraba en este país no evitó que Camba volviese a recurrir a la ironía para referirse a la expatriación de asilados rusos decretada por el Gobierno en el mes de febrero de 1919 (El Sol, 23 febrero 1919), ni a satirizar con el parlamentarismo español a causa de los continuos cambios de gobierno (El Sol, 28 mayo 1919). Desde La capital española, y en los días de las negociaciones de paz y la firma del armisticio alemán, Camba no volvía a llevar a cabo ninguna referencia a la guerra en sus escritos. Los días de sangre y lágrimas en Europa reabrían el sendero del talento con gusto español al excelente escritor gallego.

Camba continuó relacionado a El Sol hasta 1927. A lo largo de ese tiempo, repitió como corresponsal en Berlín y Roma. Muchas de sus crónicas viajantes se recopilaron en Aventuras de una peseta (1921), Sobre prácticamente todo y Sobre prácticamente nada (los dos de 1927). En esa fecha, en pleno Directorio Civil de Primo de Rivera y en el momento en que la pluma de José Ortega y Gasset era la voz mucho más autorizada del Sol, Julio Camba regresó al períodico ABC. Nuevamente desde Novedosa York, regresa a sentirse atrapado por la grandiosidad de los edificios. Regresa estadounidense con la Segunda República recién proclamada y el libro La localidad automática (1932), colección de sus crónicas en su segunda estancia de america. Al nuevo régimen le dedicó un volumen de productos, Fent de República (1934), muy mordaz en sus críticas y en el que se siente la ingenuidad con la que se recibió el 14 de abril. Tras la Guerra Civil, Julio Camba prosiguió relacionado a Antes de Cristoy, desde 1945, recobró la práctica de redimir sus productos del papel periódico. La editorial Agregado Ultra impulsó en 1948 sus proyectos terminadas y en el transcurso de un tiempo cooperó ​​con el períodico Arriba. Tras una extendida estancia en Lisboa, en 1949 fijó su vivienda en el Hotel Palace madrileño, donde murió en 1962. Tenía 78 años. Su obra fué bien estudiada por Fermín Galindo, Fidel López Criado, Pedro López García y Almudena Revilla, entre otros muchos, pero estos días de celebraciones no es conveniente omitir el recuerdo de quien a medio sendero entre el periodismo y la literatura , logró que en tiempos de guerra la crónica lograra un carácter propio.

Deja un comentario