las maravillosas aventuras de la señora seacole en muchas tierras

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Enfermera naturista y heroína de la guerra de Crimea

Un día como el día de hoy pero de 1805 nacía Mary Jane Grant, enfermera autodidacta de origen jamaiquí que fue la autora de un hotel para socorrer los heridos en la cruenta guerra de Crimea, que salvó a una cantidad enorme de vidas, que encaró al cólera con un nuevo protocolo sanitario pero que fue invisibilizada por la crónica histórica a lo largo de varios años. Nació en Kingston, Jamaica. Hija de un soldado escocés y una sanadora jamaiquina. Mestiza total. Su madre, Louisa Grant, asimismo era la administradora del hotel “Blundell Hall” donde se alojaban inválidos, enfermos, personas pobres y turistas gasolleros. Mary aprendió principios de enfermería, la utilización de yerbas medicinales y también incorporó los principios de la medicina clásica africana y del Caribe y las nociones para tratar las anomalías de la salud tropicales observando a su madre. Desde los 12 años le asistió en el precaución de los huéspedes del hotel merced a los entendimientos que había conseguido en esos años. Otro de sus sueños era viajar. El primer periplo lo efectuó en 1821 en Londres, complementando sus entendimientos de medicina clásica con los conceptos y sistemas sanitarios que ya están en Europa. De vuelta viajó y ejercitó la medicina en Cuba, Haití y las islas Bahamas, lo que le dejó conseguir mucho más experiencia. Su condición de mestiza le dejaba ser técnicamente libre pero con derechos civiles limitados (no podía ejercer profesión alguna ni votar ni ocupar cargos públicos). En 1836 se casó con el jamaiquí Edwin Horatio Seacole y también instalaron un negocio en Kingston que cedió al poco tiempo. Volvió con su madre y administraron el hostal. En 1843 ocurrió un enorme incendio en la localidad y cercanías y entre las características asoladas fue la propiedad de su madre. Por año siguiente fallecieron la progenitora y el marido. En 1850 se encontró con una epidemia de cólera en Jamaica que dejó un toldo de 30.000 víctimas mortales y entonces puso en práctica toda la sabiduría que había heredado de su madre para el precaución de los enfermos. Salvó muchas vidas. Su popularidad de sanadora eficiente medraba. Su intuición de emprendedora y su perspicacia como empresaria le dejó crear un nuevo hotel que en esta ocasión funcionó. No obstante, aceptó el ofrecimiento de su hermano para moverse a Panamá y le dejó a cargo de una prima. Se instaló en la ciudad de Cruces pero una epidemia de fiebre amarilla le logró mudar de proyectos. Retomar su ubicación de enfermera en verdad. Llegó a la conclusión de que debía perfeccionar su metodología sanitaria y puso en marcha un protocolo sanitario apoyado en una rigurosa higiene, la ventilación regular de los hogares y los centros de salud y una adecuada nutrición. Funcionó bien. Tras la peste abrió el “British Hotel” que constaba de un comedor y una barbería, servicios que los turistas apreciaban. Además de esto, ofreció múltiples tratamientos a los enfermos (los cobraba solo a quienes estaban en condiciones de pagarlos). Se transformó en una especialista en patologías tropicales. Con el dinero recogido, en 1854 emprendió un nuevo viaje a Inglaterra. Allí se anotó que un año antes había empezado la guerra de Crimea, donde una coalición anudada entre Francia, Enorme Bretaña, el imperio otomano y el reino de Cerdeña se encaraban al imperio ruso y el reino de Grecia. Fue cruenta. Fallecieron una cantidad enorme de personas. Mary se notificó de los hechos y comprendió que el cólera, la malaria, el tifus, la disentería y el escorbuto mataban a mucho más gente que los combates armados. El gobierno británico efectuó una campaña para reclutar enfermeras para ir al campo de guerra. Puso adelante del reclutamiento Florence Nigthingale, “La dama de la lámpara mágica”, cuyo trabajo en el hospital de Scutari sería extensamente reconocido. Mary se presentó en frente de la Oficina de Guerra pero fue rechazada. Su color de piel y su edad (en ese instante tenía 50 años) fueron óbices inabordables pese a la necesidad imperiosa de mandar enfermeras. No obstante, no renunció a la oportunidad de asistir. Viajó por sus medios hacia la zona de Crimea con escasos elementos, ciertos alimentos y fármacos. Se instaló en Kadikoi, en el norte de Balaclava, donde estaba el campamento militar que recibía a los soldados que desembarcaban por ser una parte de los combates. En pocos días instaló un nuevo British Hotel en un viejo almacén. En la planta baja había un lugar de comidas y un bar en el que servía comidas, té, bebidas y tabaco. En la planta alta había cámaras limpias que remitían como hospital. Mary trató a los heridos y enfermos con sus potajes de yerbas, cosió y vendió lesiones y brindó consuelo. Todos los días iba a las trincheras a llevar fármacos. Los cronistas se hicieron eco de su trabajo y lo llamaron “Madre Seacole”. Estuvo 16 meses entre Kadikoi y el frente de guerra. El ahínco no fue en balde. Al lado de la red de enfermeras, consiguieron que la mortalidad bajara ásperamente a todos y cada uno de los centros sanitarios. No obstante, regresó a Enorme Bretaña a la ruina económica. La asistencia de sus amigos y de un periodista que le había visto trabajar abnegadamente dejaron visibilizar su situación y rescatarla. transformó de manera rápida en un bestseller. No estuvo exenta de polémicas y reivindicaciones. la ignominia de quienes discriminan por el tono de piel o la condición popular. Los prejuicios raciales y las injusticias sociales de la temporada implicaron que la figura y el altruismo fuesen esmeradamente silenciados a lo largo de mucho más de un siglo. Terminado en 1991 fue conocida con la Orden de Mérito de Jamaica y en 2004 por el sitio sobre herencia negra Every Generation como la mayor británica negra. La Unesco nominó con su nombre y apellido una de sus fundaciones y en Inglaterra está el premio Mary Seacole que reconoce y impulsa el liderazgo de enfermeras, comadres y visitadores en el Servicio Nacional de Salud.Salú Mary Jane Seacole!! Por tu distribución al prójimo y por tu negritud y mestizaje dignos que llevaste como estandarte tu vida.

Ruben RuizSecretario General 

 Florence Nightingale

El año 2020 no es un año escogido a la suerte, es la fecha en que se cumple el bicent mucho más famosa de todo el mundo.

Florence, que pertenecía a una familia acomodada de la Inglaterra victoriana, decidió formarse como enfermera en oposición a los deseos de su familia.

Por Lola Montalvo

Hace unos días, el 12 de mayo, se festejó el «Día En todo el mundo de las Enfermeras» fecha que se escogió por el hecho de que es el cumpleaños de Florence Nightingale, la mujer que sentó las bases de la profesión enfermera actualizada. Fue una figura muy importante en la historia actualizada de la enfermería, aplicó el procedimiento científico, las matemáticas y la estadística en los cuidados. Fue una conocida heroína en la Guerra de Crimea (1853-56) merced a su renovadora tarea como enfermera; fue ensalzada por la prensa de la temporada y se transformó en un mito viviente en la Inglaterra victoriana. Es incuestionable que, merced a la que fue nombrada la «Dama de la Luz», la enfermería como profesión y el cuerpo de entendimientos que la apoya en la Ciencia del Precaución piensa un antes y un después. Lo que muy realmente pocas personas saben es que Florence Nightingale no estuvo sola en la ingente labor de atender, ayudar, proteger y hacerse cargo de los enfermos y heridos en la horrible contienda de la Guerra de Crimea; Mary Seacole asimismo estuvo y trabajaron las dos con un importancia afín; pero todos conocen Nightingale y prácticamente absolutamente nadie conoce a Seacole. 2 mujeres muy diferentes como observaremos. Desde los 12 años Mary asistió a su madre en su atención a inválidos y enfermos. Sus entendimientos de medicina local los ha podido agrandar con prácticas médicas mucho más modernas merced a su empeño viajero, con lo que antes de su boda en 1836, viajó por Caribe: Cuba, Haití y Bahamas, América Central y Enorme Bretaña. Fue una mujer muy emprendedora por el hecho de que en sus viajes logró múltiples antídotos comerciales y siempre y en todo momento supo financiar sus proyectos. Fue una mujer resuelta y muy capaz. Se casó con Edwin Horatio Hamilton Seacole, un soldado británico fallecido en 1844, exactamente el mismo año que su madre. Mary, entonces, se encargó de la vivienda que ella había dirigido. En 1950 hubo una horrible epidemia de cólera en Jamaica y ella se dedicó a asistir y cuidar de los enfermos. A esta altura, su vocación se encontraba bastante definida y sus entendimientos la hicieron muy habitual en la zona. Se trasladó a Panamá para vivir con un hermano, pero el cólera asimismo apareció. Su experiencia con la patología fue esencial y esta vez fue resolutiva y mucho más eficiente: comprendió la necesidad de promover la higiene, la ventilación de los hogares y centros de salud. Además de esto, se preocupó por progresar la nutrición de los enfermos y dolientes y ha propuesto nuevos tratamientos. Llegó a transformarse en una autoridad en anomalías de la salud tropicales. Su rivalidad y experiencia no pasaron inadvertidas de forma que la demandaron en el cuartel general del ejército británico en Up-Park Camp en Kingston para supervisar sus servicios de enfermería. . El fundamento no fue otro que las novedades que le llegaban de la Guerra de Crimea. Las peleas producían cientos de heridos, pero supo que las epidemias de tifus, cólera y disentería eran las que de todos modos diezmaban a los soldados: sus entendimientos de higiene y sanidad podrían ser realmente útiles. Además de esto, tuvo novedades de que se procuraban enfermeras con experiencia; se reclutaron 38, entre ellas Florence Nightingale a la que se puso adelante de exactamente las mismas para ocuparse del hospital Scutari; Mary llevaba las mejores cartas de recomendación firmadas por diferentes médicos militares. Solicitó una entrevista en el Ministerio de Guerra, en otras dependencias de gobierno y en exactamente la misma Florence Nightingale. Y Mary Seacole fue rechazada. Ella siempre y en todo momento creyó que, tras esa negativa se encontraba visto que era negra, no su falta de experiencia que quedaba probada con las cartas presentadas. Y indudablemente se encontraba en la verdad. Por esas datas ahora tenía 50 años. Su aptitud de tomar resoluciones y ser resolutiva frente a las adversidades ahora había quedado patente en otras etapas de su historia. De ahí que, no se amedrentó; se realizó con un considerable hacinamiento de alimentos y fármacos y viajó a Crimea por sus medios; estableció su «The British Hotel» en Kadikoi, cerca de Balaclava, donde se encontraba el primordial campamento militar, preparada para poner en práctica sus entendimientos como enfermera y los cuidados que llevaba aplicando prácticamente toda su historia. En la planta baja funcionaban un bar y una despensa y los pisos de arriba eran su hospital. El bar y la despensa le dejaban financiar los servicios de enfermería. Varias ocasiones se presentó en el campo de guerra, en las trincheras, para llevar té, limonada y tabaco a los combatientes, aparte de fármacos a heridos y enfermos. Atendía a los hombres, aun, en los campos de guerra. Merced a su trabajo y dedicación se le dio el cariñoso alias de Madre Seacole o Mamá Seacole, los soldados la respetaban y la deseaban. Hoy día es incuestionable que en la Guerra de Crimea la tarea de las enfermeras, entre ellas Mary Seacole y la conocida Florence Nightingale, salvó la vida de cientos de soldados al utilizar novedosas medidas de higiene y salubridad. Eso sí, la manera de trabajar y de cuidar a una y otra eran diametralmente distintas; no obstante, cada una en su estilo, las dos fueron determinantes.

Fuentes

Wonderful Adventures of Mrs. Seacole en Many Lands (Mary Seacole) / Mary Seacole (Ron Radmin) / Hell Hath No Fury. True Stories of Women at War from Antiquity to Irak (Rosalind Miles y Robin Cross) / Wikipedia.

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