las aventuras de batman y robin la muerte del joker

Del Joker bufonesco de Jerry Robinson, Bill Finger y Bob Kane al psicópata sin control de Scott Snyder y Greg Capullo pasaron mucho más de ochenta años, y cuesta percatarse de que hablamos del mismo personaje. El correr del tiempo convirtió a un criminal disfrazado de payaso cuyos proyectos estaban siempre y en todo momento premeditados al fracaso en algo considerablemente más terrorífico, en un maniaco homicida. El Joker de “La desaparición de la familia” es el demente mucho más arriesgado al que jamás se ha enfrentado el Home Rata penada, en tanto que no posee ningún límite, ninguna línea roja que le fuerce a frenar.

La broma final (parte con spoiler)

Hay un instante en el que las inquietudes anegan todo en esta controversial historia. Podríamos decir, aun, que juega con los instintos mucho más bajos del auditorio en esta última cena que ofrece el Joker en nuestra Batcueva, con su antagonista y él simulando el episodio de Moriarty en las cataratas de Reichenbach.

¿Deseamos que verdaderamente haya algo escabroso en estos platos sin conocer que pone el Joker? Verdaderamente, para un ámbito del público supuso la enorme decepción de todo el tema, al paso que otro mentiroso respiró con alivio. Podríamos proponer, aun, si el inconveniente no está en de qué manera Batman aun se ve eclipsado por lo malo.

Reseña del libro “El Eternauta”, de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López

Lanzada por entregas en Argentina entre 1957 y 1959, reeditada múltiples ocasiones ahora en un único tomo y traducida a un óptimo puñado de lenguas, El Eternauta es un enorme pedazo de la narración de la novela gráfica en castellano, hasta el punto de que se considera su comienzo, la primera de su género en nuestro idioma. Un éxito aproximadamente temprano de 2 enormes como Oesterheld, después responsable de proyectos con Hugo Pratt entre otros muchos, y Solano López, que se prodigaría más tarde en las mejores gacetas de los dos lados del charco, aun de lengua inglesa.

La historia que se cuenta en El Eternauta es universal pero al unísono hija de su tiempo. Una noche, de súbito, una nevada en fachada radioactiva cubre la localidad de Buenos Aires. Juan Salvo, el personaje principal, que juega en las cartas en el hogar con unos amigos, repara que cualquier persona que entra en contacto con esa enigmática nieve muere al instante. Es un desastre provocado por un incidente nuclear, opínan al comienzo, para después conocer algo mucho más inquietante: es una invasión alienígena. Protraídos con trajes aislantes, los hombres deberán salir y combatir al enemigo, para lo que precisarán localizar socios ahí fuera… y discernir si tienen la posibilidad de confiar en ellos. Pán nuclear, batalla entre hemisferios y la iniciativa de la unión colectiva como medio para socorrer las adversidades, una visión de sudamérica opuesta a la iniciativa del superhéroe que por esos tiempos manaba del cómic que llegaba estadounidense y Europa. Sin que sea bastante visible, subyace en L’Eternauta el espíritu que más tarde llevaría a Oesterheld a militar contra el régimen militar en la clandestinidad y, en último caso, a ser ejecutado. Juan Salvo es un hombre habitual que se opone a la adversidad de manera algo fatalista, con una valentía impuesta por la necesidad que resulta muy verdadera, y adivina el guion a situar a su lado a sus 2 acompañantes primordiales. Por una parte Favalli, un sabio sencillo, hombre de ciencia y de buenas ideas, y por otro Franco, joven, toro y siempre y en todo momento presto a partirse la cara con cualquier invasor pero no exento de sabiduría.

Origen pre-crisis y articulo-crisis

Al comienzo, Todd era muy afín a Grayson. Sus progenitores eran asimismo acróbatas de circo que habían sido asesinados por Killer Croc. Bruce Wayne lo acogió bajo su tutela tras la marcha de Dick Grayson para arrancar un sendero a solas, siendo exactamente el mismo Grayson el que anima a Batman a fin de que Todd fuera su sustituto.

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