la vida es una aventura atrevida o nada hellen keller

Helen Keller, una mujer sueca y ciega, que más allá de llevar una vida a la obscuridad y al silencio, tuvo la fuerza y ​​la actitud que se requiere para ver el planeta desde su especial luz y oír la música que latía en su corazón.

Oraciones

  1. La literatura es mi Utopía. No hay barrera de sentidos que logre sacarme ese exitación.
  2. Los libros me charlan sin inconvenientes de ningún género.
  3. ¡Cuántas ocasiones nos transportamos por exactamente las mismas rutas, leemos exactamente los mismos libros, charlamos exactamente el mismo idioma, y ​​no obstante nuestras vivencias no son iguales!
  4. Qué insignificante sería mi planeta sin la imaginación.
  5. Lo destacado y lo mucho más bonito de esta vida no se puede observar ni tocar, debe sentirse con el corazón.
  6. Soy solo un individuo. Pero todavía soy un individuo. No puedo llevarlo a cabo todo, pero puedo realizar algo. No voy a negar a realizar “algo” que puedo llevar a cabo.
  7. La noche de la ceguera tiene asimismo las maravillas.
  8. El planeta sin color ni sonido está hecho en concepto de medidas, formas y características inherentes, puesto que cuando menos cada objeto se muestra mediante mis dedos preservando siempre y en todo momento su situación precisa y no como la imagen invertible en reflejar se ha la retina, que, según tengo comprendido, solo su cerebro puede restituir su situación habitual a través de un trabajo infinito y incesante.
  9. La seguridad es frente todo una superstición. La vida es una aventura audaz o no es nada.
  10. No hay rey ​​que no haya tenido un ciervo entre sus ancestros, ni ciervo que no haya tenido un rey entre los suyos.
  11. La desaparición no es mucho más que pasar de una habitación a otra. No obstante, hay una diferencia para mí, ¿sabes? Por el hecho de que en la otra habitación podré ver.
  12. Las mejores y mucho más hermosas cosas de todo el mundo no se tienen la posibilidad de ver ni tocar, tienen que sentirse con el corazón.
  13. En estos años oscuros y sigilosos, Dios estuvo usando mi vida para un propósito que no conozco, pero un día lo comprenderé y entonces voy a estar satisfecha.
  14. Muchas personas se hace un concepto equivocada sobre la auténtica felicidad. No se logra satisfaciendo sus deseos, sino más bien siendo leales a un cometido que valga la pena.
  15. En el momento en que una puerta de felicidad se cierra, otra se abre, pero frecuentemente observamos tanto tiempo la puerta clausurada que no observamos la que se ha abierto para nosotros.
  16. Ningún fatalista descubrió jamás el misterio de las estrellas, o navegado hacia una tierra sin conocer, o abierto una exclusiva promesa en el corazón humano.
  17. La visión es la función de los ojos, pero la visión es la función del corazón.
  18. Mantén tu rostro hacia la luz del sol y no vas a ver la sombra.
  19. El optimismo es la fe que conduce al éxito. Nada se puede realizar sin promesa y seguridad.
  20. Uno jamás debe permitir arrastrarse en el momento en que siente el impulso de volar.

Las mieles de la popularidad

Poco después, ahora era conmemorada en los diarios estadounidense y Europa y, a los ocho años, llegó a entender al Presidente Grover Cleveland en la Casa Blanca. En el momento en que murió el perro de Helen, llegaron óbolos de todo el país a fin de que sustituyera a su mascota, pero ella solicitó que, mucho más bien, diesen a un niño que deseaba ayudar al Centro Perkins. La colecta fue bastante para mandarlo a la escuela.

Desde temprana edad, Helen tenía la determinación de ayudar a la facultad, lo que logró siendo aceptada en el Radcliffe College de Harvard. Anne tomó con ella todas y cada una de las clases, deletreando sobre su palma, tan veloz como podía, todo cuanto se afirmaba en las salas o transcribiéndole contenidos escritos a Braille. En 1904, a la edad de 24 años, Helen se graduó cum laude, transformándose en la primera persona ciega y sueca en conseguir el título de bachiller en artes —humanidades—. (Cosa extraña, no se les ocurrió a Radcliffe concederle exactamente el mismo título a Anne, a pesar de que había tomado todos los mismos tutoriales). Helen, mientras que cursaba todavía sus estudios, se dedicó a redactar y ofrecer alegatos —merced a la asistencia no solo de Anne, sino más bien de un entrenador vocal—, aparte de difundir su autobiografía, The Story of My Life .

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