Gritando desde el cobertizo 95

Hola de nuevo,

Llovió como el infierno mientras corría a mi cobertizo hoy. Fue uno de esos aguaceros que inundan los canalones y convierten los caminos en ríos, que hace que la gente corra a buscar refugio en los portales, agarrándose unos a otros y gritando con los extraños, que enloquece a los niños pequeños y los dispara corriendo bajo la lluvia, con la cara vuelta hacia arriba y bocas abiertas, riendo y gritando. Pero ahora la lluvia ha pasado, ha lavado el mundo limpio, y joyas de agua cuelgan de cada hoja de castaño brillante y las aceras relucen y las ventanas brillan como mercurio bajo la luz del sol. ¡Me encanta el otoño!

Aquí hay algunas cosas que me gustaría compartir con ustedes hoy:



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