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Hables Lutwidge Dodgson nació en Daresbury, Reino Unido, el 27 de enero de 1832, y fue mucho más popular por su seudónimo Lewis Carroll. Fue un diácono anglicano, matemático, fotógrafo y más que nada escritor. Por supuesto, sus proyectos mucho más conocidas son Alicia en el país de las maravillas y sus consecuencias, A través del espéculo y lo que Alicia halló allí. El joven Hables inició su educación en su casa y raramente las listas de sus lecturas infantiles, preservadas por la familia, testimonian su precocidad intelectual, en tanto que a la edad de siete años ahora había leído The Pilgrim’s Progress de John Bunyan.

La desaparición de su madre aseguran que le traumatizó para toda la vida, pero cualquiera que hayan sido los sentimientos que la desaparición de su madre le causó a Caroll, no dejó que el apartaran del propósito que le llevó a Oxford. Su temprana carrera académica fluctuó entre sus logros, que prometían una carrera explosiva, y su inclinación irreprimible a la distracción. A Oxford se le diagnosticó epilepsia, lo que entonces formaba un estigma popular notable. No obstante, últimamente John R. Hughes, directivo de la Facultad de Illinois (Chicago), sugirió que podría haber habido un fallo de diagnóstico.

Resumen:

La trama empieza en el momento en que Alicia está en un bosque con su hermana y de súbito mira un conejo blanco y lo prosigue hasta el momento en que va a la guarida. Entonces resbala y cae de forma lenta hasta llegar a un extraño sitio que tiene muchas puertas y después ve otra vez al conejo blanco.

Una de esas puertas mostraba un bonito jardín, pero ella era muy grande y no podía ingresar. Después mira en una mesa una nota que afirmaba “Bébeme” y al tomar este líquido se realizó pequeña y ha podido ingresar por la puerta. Pero se le olvidó tomar la llave de la puerta, que se encontraba encima de la mesa y en el momento en que se percató, no ha podido alcanzarla. Entonces vio que había un escrito en el suelo al lado de pedazo de torta que afirmaba “Cómeme”, conque medró tanto que no podía ingresar. Dada esta situación, Alicia comenzó a plañir y en eso vio pasar otra vez al conejo, que se amedrentó al verla y se le cayó un abanico que cargaba, Alicia coge el abanico y comienza a hacerse aire y mientras que lo hacía comenzaba a hacerse pequeña nuevamente.

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