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Puedes comenzar a leer nuestro repaso a las series de ciencia ficción en el presente artículo sobre los años 70 y en este otro sobre los 80. Y en este momento llegamos a los 90… una temporada dorada para el género, más que nada en el 93 Es en este año donde brotan tres series simbólicas en el género que nos ocupa: Seest, Babylon 5 y Expediente X.

Empezaremos con la menos triunfadora, “Seest”: esta serie supuso un nuevo esfuerzo por la parte de Steven Spielberg –como productor ejecutivo- para recobrar la línea del tradicional “Viaje en el fondo del mar” de mano de las ideas de Rockne S. O’Bannon, a la postre el constructor de la serie. Estuvo en antena del 93 al 96, y se nos presentaban las aventuras del submarino Seeste, un adelantado sumergible correspondiente a la Organización de Océanos Unidos, una federación de naciones construída tras un enfrentamiento mundial en 2010, y que candela por la adecuada administración de los elementos naturales del fondo oceánico. La acción se lleva a cabo desde 2018, y vamos a ser presentes de las metas del Seest para resguardar estos elementos de naciones hostiles no alineadas y de la tarea de mediación.

Los problemas de la supervivencia

Tanto para la serie de los 70 para la mucho más reciente la base de la trama argumental es muy afín, con individuos tan poderosos como el citado Gaius Baltar, un científico o conde -en dependencia de la versión- que sin saberlo, condena a la Humanidad. Vale verdaderamente la pena ver la evolución de este personaje, que pasa de malo absoluto y especial blanco de nuestras iras en… bueno, mejor que lo veáis por usted mismo.

Algo similar sucede con varios de los individuos primordiales, que experimentan cambios bien interesantes y nos detallan siempre y cuando bueno y malo son solo etiquetas en el momento en que de lo que se habla es de la supervivencia de toda la clase.

Una space trabaja para gozar

Netflix *Otra vida* entra de manera fuerte en el catálogo de ciencia ficción de Netflix

Todo lo mencionado edifica un relato que es divertido, entretenido y lleno de acción y juegos mentales. Ahonda en ciertos debates habituales del género, como la identidad y los derechos de una Sabiduría Artificial, y también incluye distintas referencias a tradicionales de la ciencia ficción -como Alien: el octavo pasajero- que marchan con perfección con los apasionados al género. Además de esto, no está exenta de una aceptable dosis de dramas y amores intergalácticos que redondean el perfil de la serie a fin de que logre cuadrar con toda clase de público. Sin llegar a hallar la expectación que crea Aniquilación, ni la construcción de planeta de 3% o I Am Mother, la serie se aúna con solidez a la lista de títulos de ciencia ficción de Netflix y no posee nada que envidiar a las compañeras de categoría.

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En los años sesenta, Irwin Allen, productor experto en el género de la ciencia ficción, se inspiró en la novela La familia Robinson suiza (1812) -la crónica de una familia de emigrantes que se dirige a Australia y zozobra a una isla del océano Índico- para hacer una serie ambientada en el espacio. El personaje principal de la serie, que comenzó en blanco y negro, era la familia Robinson, navegadores galácticos que vivirían aventuras durante 83 capítulos en tres temporadas. En 2014, Legendary Television confió el remake a Matt Sazama y Burk Sharpless, argumentistas y productores expertos en el género de aventuras, que han trabajado en Dios de Egipto y El último cazador de brujas (con Vin Gasoil). El género del naufragio y las aventuras similares es tan viejo como Odisea, pero la primordial alusión en esta serie es el náufrago más especial: el mítico Robinson Crusoe. Este último remake tiene sus elementos de singularidad: en su grupo, es una serie fría y moderna que sostiene el aliento varias veces. En el centro está la familia, que, si bien imperfecta, todavía es un espacio de cobijo, educación y independencia, tal como una fuerza con la capacidad de mudar el ambiente de manera inopinada. Si bien en esta ciencia ficción nos encontramos lejos de las atmosferas oscuras y los ritmos pausados de Kubrick o de otras películas y series del género, Lost in Space te arrastra a un torbellino de acontecimientos a los que es bien difícil resistirse’ hi.

Como la vida en la Tierra se está volviendo irrealizable, la raza humana se propuso hallar otros planetas con peculiaridades afines al nuestro. La buena nueva es que ese mundo existe, es Alfa Centauri; lo peor es que está en un sistema del sol a años luz del nuestro. ¿De qué manera llegar? Los científicos han logrado hacer enigmáticamente una nave espacial con la capacidad de efectuar este muy largo viaje en un tiempo reducido: la Resolute. En el instante de la partida de los Robinson, el Resolute ahora hizo 23 viajes, pero en esta ocasión hay contratiempo. La nave espacial Júpiter 2 se divide del Resolute y cae en un mundo supuestamente hostil. De este modo empieza la aventura de supervivencia de los Robinson, una familia formada por Maureen (una señalada científica de la NASA), John (ex- Navy Seal) y sus tres hijos, Judy, Penny y Will.

Un líder de la ciencia ficción moderna, una serie que impide hipersimplificaciones y narrativas de «buenos contra pésimos».

De esta manera, el planeta que se nos detalla en esta serie es un compuesto por tres pueblos distintas que están en incesante combate: los terrícolas, el pueblo mucho más civilizado y pacífico pero asimismo el mucho más insolente, dominante la galaxia; Marte, la colonia independizada de la tierra, totalitaria y también hipermilitarizada y aguardando su instante para transformarse en la novedosa superpotencia del sistema; y los pobladores del Cinturón de Asteroides, llenos de odio y resentimiento contra los 2 enormes planetas, condenados a la explotación y deseoso por vengarse. A poco que se sepa de historia se va a reconocer un paralelismo con los tres enormes bloques de la Guerra Fría: el primer planeta o bloque occidental, el segundo planeta o bloque comunista y el tercer planeta o bloque de países no ajustados. No obstante, The Expanse impide hipersimplificaciones y jamás observaremos una narrativa de «buenos contra pésimos» como ahora vimos en otras producciones afines. En su rincón, observaremos el criterio de todos los tres bandos, entendiendo mejor sus motivaciones, sin llegar jamás a evaluar ninguna y entendiendo que todos tienen luces y sombras. La Tierra, rigiendo de manera despótica sobre el resto del sistema pero al unísono expuesta a los pobladores del espacio, deseoso por quitar sus apreciados elementos naturales (agua bebible, oxígeno, tierra fértil) a la mínima ocasión y empleando la crueldad si es requisito; Marte, una dictadura militarista déspota pero al unísono idealista que busca la ocasión de ofrecer a la raza humana una exclusiva ocasión en el planteo colorado; y el Cinturón, tan oprimidos a lo largo de generaciones que no tienen ningún reparo en ayudar con terroristas y en agredir población inocente de la Tierra o Marte en su incesante pelea por la independencia.

Los argumentistas de la serie no vacilan en emprender temas políticos, como los riesgos de los líderes populistas aprovechándose del resentimiento de los mucho más oprimidos .

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