el señor de los vientos una de las aventuras resumida

«Había una vez una Princesa que vivía en un castillo de mazapán…» (Patrick Rothfuss, Las aventuras de la princesa y el señor Fu: la cosa de bajo la cama)

Antes que Disney transformara en algodón de azúcar las historias de Perrault y de los hermanos Grimm, los cuentos habituales eran ácidos y picantes, cornucopias de datos sórdidos y finales macabras; si debían morder para ocasionar impresión, lo hacían hasta el hueso, mordisqueando astillas y sorbiendo el muelle. Semeja que en el siglo XXI va a ver el renacer de estas oscuras historias, con Tim Burton soliviando los cines y Neil Gaiman las librerías. El último en sumarse a esta revolución de lo viejo fué Patrick Rothfuss (Wisconsin, 1973), que ganara el bingo de la fantasía con El nombre del viento, y que en este momento penetra en las estanterías reservadas a los libros ilustrados con un relato fallido entre el infantil y el macabro, en colaboración con su amigo dibujante Nate Taylor.

Medites sobre El oro de Eol

La curiosidad es buena en la educación, pero en ocasiones nos puede conducir a cometer imprudencias en el momento en que la curiosidad nos empuja a desobedecer órdenes que solo procuran velar por nuestra seguridad:

  • Las prohibiciones la mayor parte de las ocasiones están para defendernos: En un caso así, Ulises había contraindicado a su tripulación abrir el ore de Eolo por su bien. Ellos no lo sabían, pero ese pequeño saco escondía un poder peligrosísimo que no podía dejarse libre tal como de este modo. Y sucede que en la mayor parte de las situaciones, las prohibiciones hay para defendernos, como es la situacion, por servirnos de un ejemplo, de las señales de tráfico. Desobedecer algunas reglas y saltarnos ciertas prohibiciones suponen una imprudencia que frecuentemente se paga carísimo.
  • «La curiosidad que mató al gato»: ¿Conoces este dicho habitual? Se refiere a esa curiosidad que nos daña, que nos transporta a realizar imprudencias. Es verdad que la curiosidad es buena y precisa en la educación. Sentir curiosidad por lo irreconocible nos transporta a investigar ahora estudiar, pero siempre y en todo momento debemos dividir bien aquella curiosidad que ‘edifica’ y contribuye de aquella que destroza y resta. ¿Y de qué manera saberlo? En el momento en que la curiosidad aparece cerca de una prohibición, algo que no conocemos pero que puede ocultar algo positivo o algo malo, debemos emplear el sentido de la prudencia y también investigar siempre y en todo momento realmente bien antes de lanzarnos.

Reseña del libro “NU”, de Sofía Villa

Siempre y en todo momento andamos con esto, que afirmaban que afirmaba Sócrates, sobre que la juventud de “el día de hoy” es provocadora, contraría a sus mayores, etcétera… Seguramente lo han leído en varios sitios. Pero, eso que afirmaba Sócrates, exactamente la misma lo que varios podían meditar hace cien años, o aun antes de ayer, no es nada menos que la función de la juventud: mover al planeta.

La autora de NU, de la que vengo a hablarles, Sofia Villa, Tiene 24 años, una carrera y 2 másteres, y pienso que en la actualidad tiene mucho más que fundamentos, como la enorme mayoría de los jóvenes, para cuestionar, ocasionar o contrariar muchas de las cosas que hemos amado dejar fijadas las generaciones precedentes.

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