aventures d’aprenentatge construir escola amb el treball per projectes

El Consorcio del Laboratorio Intercomarcal del Alt Penedès, Anoia y Garraf es una entidad pública de carácter asociativo con veinte años de trayectoria que integra los servicios de laboratorio de distintas centros sanitarios, para mejorar los elementos que ya están y asegurar una atención de calidad y cercanía. CLILAB Diagnòstics es un laboratorio de análisis clínicos y anatomía patológica que da servicio a seis centros hospitalarios, entre ellos los de Vilafranca, Igualada, San Pedro de Ribes y tres de la región de Barcelona, ​​tal como los centros de atención principal de las regiones del Alt Penedès, Anoia y Garraf. CLILAB se compone de siete laboratorios periféricos y uno central situado en un edificio anexo al Hospital Comarcal del Alt Penedès. Tras veinte años de vida como CLILAB Diagnósticos, el consorcio está consolidado como un modelo de integración de éxito, que da servicio a la ciudadanía desde su cercanía. La estrategia que han seguido los laboratorios correspondientes al consorcio fué siempre y en todo momento poner al tolerante en el centro y este se encuentra dentro de los causantes clave en su crónica y evolución. La irrupción de la Covid-19 probó en 2020 la aptitud del CLILAB, que debió amoldarse a contratiempo a las situaciones y la exigencia de ofrecer contestación a la muy, muy alta demanda de pruebas. Una experiencia dura pero que se utiliza para ver al futuro con optimismo. En estos instantes, la atracción de talento, la digitalización y la medicina genética son los primordiales desafíos a emprender. Por lo relacionado a la composición del consorcio y el modelo territorial, la experiencia ha resultado enriquecedora y demostró conseguir una mayor eficacia en todos y cada uno de los sentidos. CLILAB ha festejado últimamente su vigésimo aniversario en Vilafranca con un acto que sucedió en el Auditori y que sirvió para pensar sobre la función del consorcio y el antes y tras la pandemia de Covid-19.

Un emprendimiento de centro muy profesional

Las vivencias de educación mediática, como apunta Salvador Alsius en un prólogo conciso pero esclarecedor, son bastante interminentes. Las gestiones públicas prosiguen sin prestar mucha atención, si bien es charlar de la relevancia de la comunicación oral, de fomentar el espíritu crítico o de constatar de qué manera la imagen está cada días un poco más que se encuentra en los nuevos utensilios tecnológicos. La escuela Thau, un centro concertado de largo paseo pedagógico, tiene pelos y señales de que llevar a cabo televisión es viable. No obstante, el emprendimiento necesita un trabajo plus –no les amedrenta, y menos los 2 profesores que firmen el libro– y una secuencia de elementos.

Esta televisión escolar, fruto de un largo desarrollo de enfrentamiento, tiene 2 especificaciones básicas: está de forma plena dentro en el currículo y compromete a toda la red social didáctica. Incluye tres campos: organizativo, técnico y pedagógico, que se expliquen en detenimiento. En el primero, lo mucho más considerable es la constitución del consejo audiovisual, con la peculiaridad de que sus integrantes son retribuidos. Además de la dirección escolar y del emprendimiento, están los facilitadores de cada etapa didáctica que se responsabilizan de programas concretos. Por lo relacionado al campo técnico, se expliquen los equipamientos y gadgets, como todo cuanto piensa montar un plató o las apps de grabación y edición. Marcha como un modelo de televisión a la carta, con la creación de una página que se enlaza a la general de la escuela.

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