aventuras maravillosas de la señora seacole en muchas tierras libro

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Se llamaba Mary Jane Grant y nació el 23 noviembre de 1805 en Jamaica; su padre era un soldado escocés y su madre, una mujer negra, tenía una pensión o vivienda para personas inválidas o enfermas. De ella aprendió sus primeros entendimientos de cuidados basados ​​en la medicina criolla, ya que fue una conocida sanadora en Kingston, Jamaica.

Hace unos días, el 12 de mayo, se festejó el «Día En todo el mundo de las Enfermeras» fecha que se escogió por el hecho de que es el cumpleaños de Florence Nightingale, la mujer que sentó las bases de la profesión enfermera actualizada. Fue una figura muy importante en la historia actualizada de la enfermería, aplicó el procedimiento científico, las matemáticas y la estadística en los cuidados. Fue una conocida heroína en la Guerra de Crimea (1853-56) merced a su renovadora tarea como enfermera; fue ensalzada por la prensa de la temporada y se transformó en un mito viviente en la Inglaterra victoriana. Es incuestionable que, merced a la que fue nombrada la «Dama de la Luz», la enfermería como profesión y el cuerpo de entendimientos que la apoya en la Ciencia del Precaución piensa un antes y un después. Lo que muy realmente pocas personas saben es que Florence Nightingale no estuvo sola en la ingente labor de atender, ayudar, proteger y hacerse cargo de los enfermos y heridos en la horrible contienda de la Guerra de Crimea; Mary Seacole asimismo estuvo y trabajaron las dos con un importancia afín; pero todos conocen Nightingale y prácticamente absolutamente nadie conoce a Seacole. 2 mujeres muy diferentes como observaremos. Desde los 12 años Mary asistió a su madre en su atención a inválidos y enfermos. Sus entendimientos de medicina local los ha podido agrandar con prácticas médicas mucho más modernas merced a su empeño viajero, con lo que antes de su boda en 1836, viajó por Caribe: Cuba, Haití y Bahamas, América Central y Enorme Bretaña. Fue una mujer muy emprendedora pues en sus viajes logró múltiples antídotos comerciales y siempre y en todo momento supo financiar sus proyectos. Fue una mujer resuelta y muy capaz. Se casó con Edwin Horatio Hamilton Seacole, un soldado británico fallecido en 1844, exactamente el mismo año que su madre. Mary, entonces, se encargó de la vivienda que ella había dirigido. En 1950 hubo una horrible epidemia de cólera en Jamaica y ella se dedicó a asistir y cuidar de los enfermos. A esta altura, su vocación se encontraba bastante definida y sus entendimientos la hicieron muy habitual en la zona. Se trasladó a Panamá para vivir con un hermano, pero el cólera asimismo apareció. Su experiencia en la patología fue esencial y esta vez fue resolutiva y mucho más eficiente: comprendió la necesidad de promover la higiene, la ventilación de los hogares y de los centros de salud. Además de esto, se preocupó por prosperar la nutrición de los enfermos y dolientes y ha propuesto nuevos tratamientos. Llegó a transformarse en una autoridad en anomalías de la salud tropicales. Su rivalidad y experiencia no pasaron inadvertidas de forma que la demandaron en el cuartel general del ejército británico en Up-Park Camp en Kingston para supervisar sus servicios de enfermería. . El fundamento no fue otro que las novedades que le llegaban de la Guerra de Crimea. Las peleas producían cientos de heridos, pero supo que las epidemias de tifus, cólera y disentería eran las que de todos modos diezmaban a los soldados: sus entendimientos de higiene y sanidad podrían ser realmente útiles. Además de esto, tuvo novedades de que se procuraban enfermeras con experiencia; se reclutaron 38, entre ellas Florence Nightingale a la que se puso adelante de exactamente las mismas para ocuparse del hospital Scutari; Mary llevaba las mejores cartas de recomendación firmadas por diferentes médicos militares. Solicitó una entrevista en el Ministerio de Guerra, en otras dependencias de gobierno y en exactamente la misma Florence Nightingale. Y Mary Seacole fue rechazada. Ella siempre y en todo momento creyó que, tras esa negativa se encontraba dado que era negra, no su falta de experiencia que quedaba probada con las cartas presentadas. Y indudablemente se encontraba en la verdad. Por esas datas ahora tenía 50 años. Su aptitud de tomar resoluciones y ser resolutiva frente a las adversidades ahora había quedado patente en otras etapas de su historia. De ahí que, no se amedrentó; se realizó con un considerable hacinamiento de alimentos y fármacos y viajó a Crimea por sus medios; estableció su «The British Hotel» en Kadikoi, cerca de Balaclava, donde estaba el primordial campamento militar, preparada para poner en práctica sus entendimientos como enfermera y los cuidados que llevaba aplicando prácticamente toda su historia. En la planta baja funcionaban un bar y una despensa y los pisos de arriba eran su hospital. El bar y la despensa le dejaban financiar los servicios de enfermería. Varias ocasiones se presentó en el campo de guerra, en las trincheras, para llevar té, limonada y tabaco a los combatientes, aparte de fármacos a heridos y enfermos. Atendía a los hombres, aun, en los campos de guerra. Merced a su trabajo y dedicación se le dio el cariñoso alias de Madre Seacole o Mamá Seacole, los soldados la respetaban y la deseaban. Actualmente es incuestionable que en la Guerra de Crimea la tarea de las enfermeras, entre ellas Mary Seacole y la conocida Florence Nightingale, salvó la vida de una cantidad enorme de soldados al utilizar novedosas medidas de higiene y salubridad. Eso sí, la manera de trabajar y de cuidar a una y otra eran diametralmente distintas; no obstante, cada una en su estilo, las dos fueron determinantes.

Su recuerdo fue completamente tragado, sin solamente dejar indicio, por el correr del tiempo con lo que muy realmente pocas personas saben el día de hoy quién fue y qué logró Mary Jane Seacole. El libro Los versos satánicos de Salman Rushdie, (1988), recopila una oración que puede sintetizar realmente bien la causa de ese injusto olvido «Mira, aquí yace Mary Seacole, que logró tanto en Crimea como otra dama de luz mágica, pero, siendo negra, solamente podía verse por la llama refulgente de la candela de Florence» En 1991 se le concedió a título póstumo la Orden del Mérito de Jamaica y en 2004 fue proclamada por el Reino Unido «la mayor británica negra». Además de esto, hay una Fundación de la Unesco que transporta su nombre. Ayuda este producto para un pequeño homenaje y reconocimiento al trabajo ahora la dedicación de una espléndida enfermera, Mary Jane Seacole, a quien la historia borró de manera imbécil y también injusta solo por ser de raza negra. Debería ser elevada al costado o cerca de Florence Nightingale, ya que las dos, cada una a su forma innovaron en la ciencia del precaución en un espacio y enfrentamiento muy icónico. Nightingale fue el orden, la especialidad y el estudio académico; y Seacole fue el instinto, el valor, la empatía, el corazón… Pienso que, si Mary Seacole no podría haber sido negra, Florencia Nightingale le habría entrevistado y recibido sin dudar en su aparato de enfermeras, habría valorado sin pestañar su experiencia y entendimientos; pero el racismo lo impidió. Lo que es verdaderamente impresionante de esta enfermera es que no se rindió ahora las adversidades que en estos momentos padecían las mujeres, solo por el mero hecho de serlo, para hacer cualquier emprendimiento por su cuenta, se sumaba el rechazo general a nivel popular que se tenía hacia la gente negras. No obstante, con todo en contra, Seacole salió a Crimea y también logró lo que pensaba que debía realizar. Fue una espléndida mujer. Me agradaría comprender que en este momento se la conoce un tanto mucho más. Referencias:

Fuentes

Wonderful Adventures of Mrs. Seacole en Many Lands (Mary Seacole) / Mary Seacole (Ron Radmin) / Hell Hath No Fury. True Stories of Women at War from Antiquity to Irak (Rosalind Miles y Robin Cross) / Wikipedia.

Jungle style

Me atrevería asegurar que el estilo de Natasha se encaja en aquel fenómeno #jungalow desarrollado por la diseñadora Justina Blakeney que asoló en las redes en 2020, donde naturaleza se apropia de varios de los espacios interiores con plantas de la selva tropical.

“Lo esencial no es lo que nos hace el destino, sino más bien lo que nosotros hacemos” – Florence Nightingale.

El 25 de mayo de 2019, en el contexto de la 72ª Reunión de la Salud que se festejó en Ginebra, la OMS acordaba declarar en 2020 como el Año En todo el mundo de la Enfermera y la Comadre.

El propósito era ofrecer visibilidad al trabajo de este colectivo profesional. Absolutamente nadie podía imaginar en ese instante hasta qué punto el 2020 sería un año para rememorar la tarea de las enfermeras.

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