argumento para una novela de aventuras en la roma antigua

Meditar si alguien va a ser con la capacidad de novelar nada menos que mil años de la Historia de Roma hace un cierto escepticismo. No obstante, pienso que el señor Saylor fué con la capacidad de sobrepasar el reto con dignidad. No es esta una pieza maestra, pero la novela entretiene, en ocasiones llama la atención ahora ratos resulta una curiosa forma de seguir no por las avenidas primordiales de la Historia, por las que nos encontramos acostumbrados a transitar, sino más bien por las calles angostas y también inquietantes de la intrahistoria, esto es, de todo cuanto sucedió (o podía haber sucedido) a la sombra del mucho más popular. En esta novela los personajes principales de la Historia de Roma son apartados a un background, cediendo los papeles estelares a individuos de ficción, encargados de desentrañar para nosotros un pasado desconocido, o ornamentar esos acontecimientos que todos conocemos. El hilo conductor de esta saga es la posesión de un amuleto prehistórico trasmitido de progenitores a hijos, transformado transcurrido un tiempo en la representación de entre las deidades mucho más viejas de Roma: Fascinus. Los personajes principales son los integrantes de 2 familias que con mayor o menor fortuna viven, gozan y asimismo padecen los avatares de la narración de su localidad: los Poticio y los Pinario, nada cuyo origen se remonta a los tiempos en que Roma no era algo mucho más que un campamento provisional para mercaderes de sal. La historia empieza, ya que, antes que la historia, y concluye a lo largo del Principado de Augusto.

Me ha dado gusto mucho más la sección primera del libro, en el que se nos cuenta un hipotético pero viable origen de mitos, opiniones, ritos o sitios sagrados: el Ara Máxima, la colina Capitolina, Rómulo y Remo , las Lupercalia o Coriolano. Saylor alumbra los orificios negros de la historia mucho más ignota de Roma con una narración creíble, de forma fuerte narrativa, paseando por los limos entre la historia y la historia de historia legendaria con soltura. Pero conforme nos adentramos en temporadas mucho más conocidas, conforme Gracos, Escipión o Marco Antonio comienzan a dejarse ver, la singularidad inicial de la narración deja paso a un cierto conformismo por la parte del creador, que semeja resignarse a ceder el importancia de la historia a exactamente los mismos de siempre y en todo momento, dando permiso que sus producciones literarias se difuminen.

Infografías de la Vieja Roma 

Probablemente jamás antes se haya contado la narración de Roma de qué forma lo realiza esta obra. Desde los varios datos que nos presentan las fuentes de la antigüedad durante 12 siglos de historia, recrea a través de infografías la civilización romana no tanto según un relato cronológico lineal, sino más bien desde temas y procesos transversales: la capacitación de un imperio, la ciudadanía y la relación con los que no forman una parte del cuerpo civil, el gobierno y la administración durante los siglos, la religión, la economía y, en especial, la guerra como motor del cambio y el desarrollo de Roma, que pasó de ser una localidad-estado mucho más en la península Itálica a ser la cabeza de un imperio sobre tres continentes y cerca del mar Mediterráneo. En un estricto enfoque histórico ahora partir de las mejores fuentes de todo el mundo, pero con la incesante preocupación por la claridad, los autores proponen un libro único, tan esencial por la masa de datos que recopila como por su inusual iniciativa gráfica.

«El imperio de roma incluía muchas etnias: podías ser de roma y otras cosas»

En la novela, tanto romanos como britanos semejan formados por distintos y multiétnicos conjuntos. ¿Fueron tan distintos? ¿Vio la polémica en las comunidades que el año pasado sostuvo Mary Beard sobre el centurión negro de un reportaje?

Esta variedad es un enorme tema en la historia. Pienso que la arqueología es bastante clara para sugerir muchas diferencias entre las zonas de la Edad del Hierro en Enorme Bretaña, si bien como ninguna de estas etnias dejó ningún registro escrito, debemos acertar los datos. No hay duda de que el imperio de roma incluía muchas etnias diferentes y que alguien asimismo podría ser de roma y otras cosas. Es un pensamiento atrayente que los jinetes que comandaban cohortes socorrieres como el de la novela provinieran de todo el imperio. Eran hombres esenciales, pero varios tienen la posibilidad de no haber visto a nuestra Roma. Entre las sorpresas de las Tablas de Vindolanda fue que Flavio Cerialis, comandante de la Novena Cohorte Bátava era precisamente un bátago como los hombres que dirigía. Los bátaos eran una tribu germánica que vivía en lo que el día de hoy es Holanda y estuvieron comprometidos en una rebelión esencial una generación antes de la historia. En una mesa un decurion se dirige como rey. Ciertos eruditos ven esto como algo de adulación, pero posiblemente verdaderamente fuera de la familia real de la tribu. Vivía en una vivienda con patio en el fuerte que se inspiró en el diseño habitual mediterráneo cerca de un patio central. En el sur, ofrecía una satisfactorio sombra del sol de verano, que raras veces era un inconveniente en Enorme Bretaña. Conque tienes un rey tribal hermano que asimismo es un oficial de roma que vive en el radical norte de una vivienda correcta para un caballero italiano. Verdaderamente es una mezcla bastante atrayente.

¿Por qué razón piensas que los emperadores romanos despiertan tanto interés y han inspirado proyectos de muy diversa índole? ¿Qué tenía el imperio de roma que carecen de otras civilizaciones históricas?

Es verdad que Roma ejercita y ha ejercido siempre y en todo momento una atracción enorme en tiempos siguientes, y no es extraño pues es la cuna de lo que después fué la civilización occidental en lo que se refiere a leyes, prácticas, organización…

Y los emperadores romanos ejercitan sobre nosotros una fascinación aún superior por obvias razones, no debemos olvidar que varios de ellos gozaban de una situación que el día de hoy es inimaginable: Augusto fue nombrado dios en vida, Nerón edificó la domus aurea, un palacio de lo que Versalles sería la vivienda de los esclavos.

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